El condado de Los Ángeles tiene la responsabilidad y la oportunidad de cuidar a los menores no acompañados que vienen a los Estados Unidos. Esta no es una crisis fronteriza, sino que es un crisis de todos. Es por eso que me conmovió tanto que Pomona Fairplex haya decidido proporcionar un sitio de admisión de emergencia para estos jóvenes.

Los menores no acompañados están escapando de la violencia de las pandillas, la pobreza, la persecución y los desafíos que ningún joven debería tener que soportar, solo para hacer el peligroso viaje a los Estados Unidos en busca de una vida mejor. Reconocemos que el dolor del que intentan escapar viene con ellos en forma de trauma que todos tenemos la responsabilidad de ayudar a abordar. Como hija de inmigrantes y funcionaria pública de tantos residentes del condado que son inmigrantes, siento esta responsabilidad con fuerza.

Es por eso que cuando la Casa Blanca me llamó, supe sin duda que era nuestro momento de dar un paso al frente, como siempre lo hace el condado de Los Ángeles. Agradezco al presidente Biden y vicepresidenta Harris por reconocer que estos jóvenes necesitan el cuidado, el sustento, la recreación y la educación que brindarán el condado de Los Ángeles y Pomona Fairplex. Nuestras agencias del condado, incluyendo la Oficina de Asuntos de Inmigrantes y los Departamentos de Servicios para Niños y Familias, Salud Pública, Servicios de Salud, Salud Mental, se activarán para apoyar a los jóvenes migrantes en su transición, y sé que los residentes y la red de organizaciones comunitarias lo harán dé un paso adelante para proporcionar lo que sea necesario para garantizar que estos jóvenes se reúnan con sus familias y encuentren un hogar lleno de amor y apoyo, aque todos los jóvenes merecen.